header-logo1

FullChollos

Las mejores series Netflix, HBO, Movistar+ y Amazon 2018

Las mejores series Netflix 2018

A nuestros lectores les encanta decir que odian las listas de mejores series, mejores películas, etc, pero en realidad sabemos que nada os pone más que nosotros las publiquemos y vosotros las destrocéis. Tenéis vía libre con este ranking de las que, según nuestro criterio personal e intransferible, son las mejores series de 2018. Un año sin grandes favoritos ni bombazos mediáticos pero sí con muchísima calidad.

33
EL ASESINATO DE GIANNI VERSACE (NETFLIX Y ANTENA 3)
Las mejores series Netflix 2018

Es quizá la serie más polarizada: o te fascina –como le ocurrió a los votantes de los Emmy– o te parece un espantajo. Quien la haya visto en versión doblada probablemente tire por la segunda opción, porque se carga la actuación más jugosa de la serie, que no es otra que la de Penélope Cruz haciendo de Donatella Versace. Pe capta de maravilla la actitud corporal y el deje de la hermana del diseñador, y no sería nada extraño que le cayera alguna nominación en la temporada de premios (esto lo escribimos antes de saber que optaba al Emmy aunque no lo ganara, minipunto para Esquire). En el otro extremo, Ricky Martin está simplemente ridículo (y también nominado, ejem). En cualquier caso, la serie de Ryan Murphy es mucho más Cunanan que Versace: no se centra tanto en la figura del creador como en la de su asesino, y eso deriva en una trama que se parece más a CSI Miami que a la espléndida Feud. La devoción de la crítica estadounidense por el género true crime se les ha ido de las manos.

32
KIDDING (MOVISTAR+)

Las mejores series Netflix 2018

El salto cultural entre España y Estados Unidos se hace demasiado palpable en esta serie que casi tiene más valor, y vamos a ponernos finos, por su metadiscurso. Es la historia de la doble vida de un humorista-ventrílocuo: por un lado es una institución para los niños y los padres nostálgicos, y por otro es un padre separado en duelo por la muerte de un hijo… Y en ambos casos resulta un poco grimoso. El interés radica en que Jim Carrey se aventura a bucear en esa dicotomía entre persona y personaje después de haber compartido en el documental Jim & Andy la depresión profunda que ese mismo conflicto le provocó. Y lo hace de una manera muy honesta y entregada, como si esta serie de Showtime fuera su metadona controlada… Creemos que le caerán premios el año que viene.

31
THE TERROR (AMC)

Las mejores series Netflix 2018

La expectativa enorme le jugó una mala pasada. Lo primero que hay que decir es que The Terror no es de terror; el título es el nombre de uno de los dos barcos en que viajan estos expedicionarios del siglo XIX, en busca de una nueva ruta comercial a través del Ártico. Después de ver los primeros episodios nos quedó la sensación de que es una serie de mucha calidad, de eso no hay duda, pero que deja bastante frío. La paradoja es que el frío físico que debería transmitir se queda tibio, quizá porque se nota demasiado qué planos están grabados en un exterior helado real y cuáles son de estudio. Las historias humanas tampoco terminan de calentarse, y el puntito sobrenatural no anima el cotarro lo suficiente. Quizá habría funcionado mejor como película.

30
LA MALDICIÓN DE HILL HOUSE (NETFLIX)
Las mejores series Netflix 2018

Las series de terror lo suelen tener muy complicado en un ranking como este, quizá porque el género ha tirado de clichés durante años y cuesta que algo sorprenda. Hill House no es una excepción en cuanto las escenas de miedo, con sustos muy de manual, pero toca una dimensión mucho más jugosa cuando se abre al drama familiar. Es verdad que el gancho de la producción es el meollo esotérico y fantasmal, pero la razón por la que al espectador le importa lo que le pasa a esta peculiar familia es que el guión trabaja bien los traumas e inseguridades de cada uno. Parece contradictorio, pero lo que hace que la serie a veces sea un pelín aburrida y lenta es lo que consigue que destaque por encima de las de su género. Tampoco es que sea para lanzar las calabazas al cielo pero sí fue el mejor fruto de Halloween.

La maldición de Hill House: final explicado y segunda temporada

29
DESENCANTO (NETFLIX)
Las mejores series Netflix 2018

Después de ver los dos últimos capítulos de la primera temporada de Desencanto, la sacamos sin dudar de la fosa común de series prescindibles de 2018. ¿Que no está a la altura de Los Simpson o Futurama? El tema está en que no encaja en la comparación porque es una propuesta muy diferente a las anteriores de Matt Groening. Los primeros episodios se sustentan en el gag y en la parodia medieval con resonancias actuales, pero poco a poco se va trenzando una historia que en el tramo final cobra un sentido más amplio, como si la comparación con Juego de tronos no fuera tanto en el sentido de las coñas sobre Poniente como en el de montar una mitología cada vez más atractiva. Además, toda comedia necesita su tiempo para que los personajes se calienten, pero tanto la princesa Bean como Elfo ya han demostrado que tienen un gran recorrido. Ganas de ver la segunda tanda para ver si se confirma nuestra intuición.

28
HOMECOMING (AMAZON PRIME VIDEO)
Las mejores series Netflix 2018

Es la primera serie que Julia Roberts protagoniza en toda su carrera, aunque en sus encuentros con la prensa (cómo gozamos estar delante de ella) se esmera en subrayar que Homecoming es puro cine. La realidad es que a lo que más se parece es al podcast en que se basa, un fenómeno en Estados Unidos en el que se narra la doble vida de una terapeuta que atiende a soldados recién llegados de la guerra para ayudarlos a reintegrarse en la sociedad. La serie, dirigida por Sam Esmail, creador de Mr. Robot, mantiene la estructura casi palabra por palabra y lo viste con una atmósfera conceptual (lo entenderás en el plano secuencia que muestra el decorado principal) y una interpretación por parte de Julia Roberts que destila extrañamiento. Una rareza muy intrigante pero no apta para todos los públicos.

27
FARIÑA (ANTENA 3)

La serie española con más empaque de los últimos años. Mola pensar que en esta lista por ahora hemos incluido varios títulos patrios porque, entre otras cosas, tienen una producción de altísima calidad, algo impensable hace muy pocos años. Fariña se ha convertido en la adicción de muchos espectadores por su vívida recreación de la Galicia ochentera, por la autenticidad que respira cada plano y cada interpretación, con Javier Rey como espléndido líder de un elenco que demuestra que no hacen falta nombres mediáticos para que la audiencia responda. Si no está más arriba en la lista es porque el guión, y sobre todo la dirección, no terminan de explotar a nivel creativo, ya sea por las ataduras que supone la emisión en abierto o porque Bambú, la productora, siempre mima el punto de partida y después hace aguas en el desarrollo.

26
THE END OF THE F***ING WORLD (NETFLIX)

Cuando se estrenó a principios de año, justo cuando estaba de actualidad el caso de Diana Quer, nos sonó desagradable que se vendiera una serie como la historia de un chaval que estaba deseando asesinar a alguna compañera colegio. Pero el prejuicio era injusto. Esta ficción británica hábilmente comprada por Netflix capta mejor que ninguna otra la necesidad de cualquier joven –ya sea millennial o cualquiera con memoria– de patear las convenciones sociales y desandar los pasos que llevan a una vida de adulto cotidiano. Es verdad que abusa de la voz en off y que se olvida de que los personajes adultos también pueden ser tridimensionales, pero la (a su pesar) encantadora pareja protagonista se merece el título de los Bonnie and Clyde del siglo XXI.

25
VIS A VIS, TERCERA (¡Y CUARTA!) TEMPORADA (FOX)

El salto de Antena 3 a la televisión de pago era un arma de doble filo para las presas. Pero ni un arma con dos filos, tres cañones y un lanzallamas da tanto miedo como las reclusas chinas que se encuentran las protagonistas en la nueva cárcel. Esta potentísima incorporación disparó la violencia y la agresividad de una serie que ya en su etapa en abierto dio muestras de no tener ningún complejo. Esa valentía sin censura, sumada a la verdad que transmiten todas y cada una de las actrices (y algún que otro actor) del elenco, es el tesoro de la serie de Globomedia. El otro filo, también peligroso, era que los guionistas se obcequen en llevar al límite todo tipo de burradas; es decir, que en esa carrera por demostrar que se atreven con todo –en una palabra, lavadora– dejara atrás el alma de la historia. Pero el final de la tercera entrega al más puro estilo Kill Bill con Zulema (Najwa Nimri) y Saray (Alba Flores) más killers que nunca fue la traca final que confirma que hay serión para rato: lo que llevamos de cuarta nos sigue acojonando.

24
UNBREAKABLE KIMMY SCHMIDT, CUARTA TEMPORADA (NETFLIX)

Por la genial parodia de la moda de los documentales sobre crímenes. Por la cachondísima relación laboral entre Titus y Jacqueline. Por los cameos de Greg Kinnear o Zosia Mamet. Por las conversaciones de Kimmy con su mochila. La serie de Tina Fey es lo más surrealista que se puede encontrar en televisión, con un espectro de humor que no parece tener ningún límite. Eso sí, la libertad creativa es tan enorme como dispersa: la ración de gags, parodias, juegos de palabras, de chistes, contrachistes y antichistes es una ametralladora que provoca explosiones de genialidad y también una inevitable distancia con la historia que están contando, que normalmente pasa a un segundo, tercer o cuarto plano.

23
ÉLITE (NETFLIX)

Élite no es una serie concebida para pelear por estas listas de 'la crítica especializada'. Pero como es una bomba anticomplejos, nos dejamos arrasar por su onda expansiva. El fenómeno español de la plataforma es lo que es y no lo esconde: un placer culpable con todas las letras ('s' de sexo, 'd' de drogas, 'a' de asesinatos…) que, gracias a la conciencia que hay detrás de su guión y de su dirección de actores, se descubre a sí misma como un punto de encuentro entre los jóvenes de ahora y los que lo fueron en algún momento, unidos por darle una buena patada a ciertos clichés y por reivindicar libertades, incluida la de equivocarse, en un género abocado a la autocensura.

Todo sobre la segunda temporada de Élite

22
MANIAC (NETFLIX)

Cary Fukunaga, el creador de True detective, se marca un juego quijotesco (la referencia es explícita) de locura y realidad en el que el espectador debe ir extrayendo pequeñas dosis de lo que de verdad está pasando mientras ve un surreal tinglado retro-futurista entre multitud de viajes mentales de los protagonistas. La idea es potente, está muy currada a nivel visual y los actores, en especial Emma Stone, se lucen por momentos… Por eso entra en la lista, pero se queda en la zona tibia porque Maniac marca tanta distancia narrativa con la historia real que está contando (la superación de traumas familiares profundos a través de la aceptación y del apoyo de un amigo) que al final, para el espectador, la experiencia de ver la serie se parece más a un reto de pericia mental –a ir a la caza de la referencia, de la metáfora, de ponerle nombre al posible trastorno que padece cada uno– que al gozo meterte de lleno en una ficción de calidad.

Separamos las capas de significado y el final de Maniac

21
THE ROMANOFFS (AMAZON PRIME VIDEO)

El primer capítulo es suficiente para verificar que esta "antología contemporánea" de Matthew Weiner, el creador de Mad Men, apunta alto. Son ocho episodios independientes cuyo único vínculo es que los protagonistas son descendientes de esa familia rusa marcada por el poder y la sangre. El primero, titulado The Violet Hour (quédate con el título porque funciona como una preciosa metáfota), es algo así como una maravillosa versión afrancesada de Gran Torino, la película de Clint Eastwood. Está ambientado en París y cuenta la historia del ocaso de una de esas descendientes de los Romanovs –interpretada por una gloriosa Martha Keller, toda una dama del cine francés– que se ve obligada a aceptar la ayuda doméstica de una joven francesa de origen árabe por la insistencia de su hijo –Aaron Eckhart, El caballero oscuro–. Entre las paredes de un apartamento palaciego que vivió tiempos mejores se cuece poco a poco, y con buenas dosis de encanto y humor, una brillante reflexión sobre la herencia, sobre esa parte del ADN que no se ve en el microscopio pero que ejerce su poder en momentos cruciales de la vida. La calidad de los siguientes episodios es manifiestamente decreciente, por lo que empezó por todo lo alto en la lista y ha acabado desinflada.

20
WESTWORLD, SEGUNDA TEMPORADA (HBO)

El arranque de la segunda temporada recondujo a Westworld a la serie que estaba destinada a ser: un cruce entre Parque Jurásico y Blade Runner con giros propios de Perdidos. La primera no terminó de captar el interés porque la premisa era enrevesada y difícil de comunicar, con lo que mucha gente la descartó por creer que se trataba de una serie de vaqueros. Al ampliar el foco y cambiar la balanza de poder entre humanos y robots, el atractivo de este gran artefacto con sello de Michael Crichton se disparó. El problema es que se pone demasiadas trabas a sí misma por su insistencia pseudofilosófica, y el mareo de las diferentes líneas temporales resulta agotador. Los capítulos 7 (crítica de Les Écorchés) y 8 (crítica de Kiksuya) dispararon la expectativa, pero el penúltimo (crítica de Vanishing Point) mostró su peor cara con unos giros forzados que nos hicieron temer que la serie iba a salir escopetada de esta lista de títulos elegidos. Sin embargo, el capítulo final (crítica de The Passenger) demostró cierto virtuosismo en el planteamiento de fondo sobre qué significa realmente la libertad, con esa espita abierta a que los robots estén más cerca del libre albedrío que los humanos. No sube más puestos porque esto no es un ranking de filosofía televisada, y porque además abusa de las escenas explicativas y los enredos temporales. Pero tampoco caerá porque tiene mérito ser la serie más pretenciosa de la década y cortar los nudos gordianos con bastante dignidad.

19
JACK RYAN (AMAZON PRIME VIDEO)

Enorme chute de adrenalina el que nos hemos metido con la versión en serie del personaje de Tom Clancy. El proyecto arrastró desde el primer minuto la etiqueta del 'nuevo Homeland', y no la desmerece en absoluto. Las relaciones humanas (y psicológicas) no son tan complejas como en el referente, pero a cambio redobla la acción con un ritmo y una calidad que llevábamos tiempo sin ver en televisión. A eso hay que sumar un protagonista con sorprendente carisma interpretado por John Krasinski –entre esta serie y la película Un lugar tranquilo se ha marcado el mejor año de su carrera– y un irreconocible Timothy Hutton (sí, es él). ¿Es original? Pues a ver, la trama está actualizada con respecto a las novelas o las pelis de Harrison Ford, Alec Baldwin, Ben Affleck o Chris Pine y se nota el toque de Carlton Cuse, productor de Perdidos, pero es similar a la de cualquier historia de agentes secretos contra terroristas, llámalo Misión Imposible o como quieras. ¿Mola entonces? Cantidad.

18
SUCCESSION (HBO)

Tenemos un debate interno para saber si nos fascinan más las luchas familiares de los Getty (al final están por delante) o de estos deslumbrantes Roy. Succession es puro Shakespeare en versión siglo XXI. Si House of Cards bebe de Macbeth, la referencia aquí es El rey Lear, igual que Vivir sin permiso, la serie de Jose Coronado. Pero lo mejor de esta historia bastante trillada sobre la sucesión en una empresa, con un choque brutal entre los ricachones clásicos y los ejecutivos modernos, todos idénticamente despiadados, es que lo aborda desde un punto de vista cargado de humor negro. Gracias a esos respiros a lo sitcom, es inevitable empatizar, desde la obscena distancia económica que nos separa, con la miseria moral y la tragedia implícita de estos animales de Wall Street.

17
A VERY ENGLISH SCANDAL (AMAZON PRIME VIDEO)

Solo hay que ver la primera escena para tener claro que esta es una de esas miniseries de la BBC –en España puede verse en Amazon Prime Video– para deleitarse a cada minuto por el gozo estético y por la minuciosidad con que se cosen los conflictos usando los diálogos como hilo de oro. Tan clásica como Downton Abbey pero con el cinismo en lugar del romanticismo como motor, esta adaptación del aclamado libro de John Preston es una celebración crepuscular del estilo de Stephen Frears (¿cómo puede un cineasta hacerlo siempre tan bien?) y del encanto de Hugh Grant. El que fuera rey de las comedias románticas ya está más para cuatro funerales que para una boda, y lo maravilloso es que aprovecha sus arrugas (tiene 58 años pero aparenta muchos más) y su aura de galán añejo para componer un matizado, chispeante e inmoral retrato de Jeremy Thorpe, quien fuera líder del partido liberal británico en los 60 y 70, apartado del poder por el escándalo que da título a la serie, y que no es otra cosa que su relación con un joven atormentado (y pirado) que lo chantajeó durante años, y al que el político trató de asesinar. De fondo, la lucha por erradicar la homosexualidad como un delito, mucho más sinuosa que épica. Si a los tres capítulos de los que consta le hubieran metido un par de tijeretazos, podría haber sido la película british del año.

16
EL DÍA DE MAÑANA (MOVISTAR+)

Basada en la brillante novela de Ignacio Martínez de Pisón, es seguramente la serie mejor concebida de toda la camada de Movistar+. Mariano Barroso, con una visión muy de cine por entregas, al estilo aquella joya italiana que fue La mejor juventud, refleja con maestría la contradicción constante del personaje central, Justo Gil, y cómo la evolución de las circunstancias se mete en el tuétano de su personalidad y sus decisiones siempre éticamente cuestionables. Oriol Pla demuestra un enorme talento para transitar por esos grises, y el color no es accesorio. Esta serie es un espejo histórico y emocional de esa España de la Transición tan compleja, tan ilusionante y siniestra a la vez. Lo que devuelve el espejo es muy real, muy poético también, quizá con algún desajuste en personajes demasiado estilizados –Karra Elejalde es un malo de cómic–, pero definitorio de lo que fuimos. Y de lo que somos.

15
GIGANTES (MOVISTAR+)

A la espera de que se queje el colectivo gitano, el sindicato de policía y la asociación de la prensa, porque esta serie reparte para todos lados, toca aplaudir con fuerza a Gigantes. El Urbizu de No habrá paz para los malvados abre aún más el juego en lo emocional y lo narrativo para montar un thriller que funciona como un tiro gracias a la variedad y la complejidad de conflictos que plantea a través de un drama familiar que, más que shakesperiano, que lo es, linda con Juego de tronos por sus 'casas' enfrentadas, sus bastardos infiltrados y sus vendettas de sangre. La violencia y fiereza es explícita pero no gratuita, porque en realidad emana del interior de los personajes. Esa fuerza bruta y brutal tira de la serie y del cuello del espectador, y logra que se pase por encima de algún desequilibrio en el tono. Jose Coronado, como las liebres en las carreras de media distancia, lo marca en el primer capítulo con un chunguerío un par de octavas por encima de lo verosímil. Pero, gracias a ese exceso, sus tres hijos en la ficción cuentan con un terreno mucho más amplio para lucirse, y lo hacen. También hay cierto desparrame metafórico en los diálogos, que parece que a los gitanos hay que verlos siempre a través de los ojos de Lorca, pero el conjunto funciona realmente bien por encima de estos desajustes.

14
NARCOS: MÉXICO (NETFLIX)

Después de una (estupenda) tercera temporada en que la franquicia se centró más mimar la trama que en construir un mito, Narcos cambia de país pero vuelve al esquema original. Con la verosimilitud grabada a fuego en el espectador a base de imágenes reales y datos flipantes, la serie juega con mucha habilidad con las licencias creativas para convertir a su nuevo protagonista, Miguel Ángel Félix Gallardo (Diego Luna), en un icono. Lo hace con ritmo, con violencia, con insultos pegadizos, con looks memorables, con una gran tabla de grises morales. La trama arranca con referencia a Camelot y un rey rodeado de dudosos caballeros, porque aquí hay corrupción política, policial y personal a mansalva. Si a todo este cotarro le sumamos el gozo máximo del cameo de Pablo Escobar-Wagner Moura y el sorprendente juego final del narrador (qué puntazo cuando descubres quién es), podemos afirmar que el muerto ha resucitado y que Narcos ya es un clásico de Netflix que a la vez tiene futuro.

Crítica completa de Narcos: México

13
LOVE, TEMPORADA FINAL (NETFLIX)


El mayor placer culpable de esta lista, una serie tan imprecisa como su título, a veces genial, otras molesta. El sello de Judd Apatow (Girls) se nota en esos momentazos entre la comedia y el drama, con una mordacidad sobre el amor entre modernos de 2018, como una actualización de la mirada de Woody Allen que la lleva de cabeza a los primeros puestos de la lista. No escala más porque el guión está lastrado desde el primer capítulo por la sensación de que muchas escenas se montan en base a ocurrencias más o menos originales que despistan sobre lo que de verdad cuenta la serie, como si los creadores abordaran las relaciones sentimentales con algunos complejos. A los protagonistas, o los amas o lo odias. O las dos cosas.

12
BODYGUARD (NETFLIX)

Cien por cien adictiva. Bodyguard se estrenó en Netflix ya coronada como la serie británica del año, incluso del milenio si hablamos en términos de audiencia, y ahora hemos entendido el porqué del enganche multitudinario. Heredera clara de Homeland, plantea un juego similar al espectador: hasta el último minuto no sabemos si el protagonista, un joven veterano de guerra a quien le encargan ser el guardaespaldas de la ministra de Interior, está comprometido con su labor de protegerla, o si quizá los traumas que arrastra de las guerras que ella defiende fervientemente pueden pesar más en sus actos. Como Carrie y Brody fundidos en un único personaje en manos de un muy correcto Richard Madden, que a partir de ahora va a ser más David Budd que Robb Stark. El mix entre el thriller político y el thriller psicológico y la impredecible química entre los protagonistas (Keeley Hawes es pura atracción como la ministra Julia Montague) da un giro brutal a mitad de la serie, de manera que te pasas el resto de episodios intentando encajar un rompecabezas a reventar de adrenalina en el que las piezas del gobierno, la policía, los servicios secretos, los terroristas y el crimen organizado bailan sin parar. Quizá estaría en lo más alto de la lista si no fuera porque elude su potencial de denuncia del fariseísmo de las instituciones y porque el último capítulo, al que llegas con la lengua fuera y la expectativa por todo lo alto, cojea en términos de verosimilitud.

11
HOUSE OF CARDS, TEMPORADA FINAL (MOVISTAR+)

Qué dilema. El final de House of Cards merecía sin duda estar en lo más alto de esta lista, porque es una de las mejores series políticas de todos los tiempos –por momentos, la mejor– y porque todo estaba preparado para que la pareja protagonista se batiera en un duelo a muerte con Shakespeare aplaudiendo de gozo desde la tumba. Pero la realidad es que el final que hemos visto no corresponde a la maraña tan bien cosida en las cinco temporadas anteriores. Como fanático absoluto de la serie, a ratos largos entro en la onda de Claire Underwood Hale e intento con todas mis fuerzas dejarme seducir por esta serpiente que adopta un feminismo venenoso para defenderse de sus enemigos (empezando por su difunto marido), como un titubeante e inconcreto metadiscurso sobre el escándalo de Kevin Spacey. Y funciona, y me lo creo… hasta que, dos o tres veces por capítulo, pasa algo que me hace recordar que lo que estoy viendo es un guión apresurado y casi desesperado por justificar lo injustificable. El espejismo se termina de resquebrajar al final, cuando se dota al personaje de Doug Stamper de unas capas de intenciones inverosímiles y contradictorias. De repente, la serie pasa por completo del tinglado conspiratorio que ha montando durante 7 capítulos y resuelve todo deprisa y corriendo con una invocación satánica en obscena referencia a Macbeth y un trampantojo de la escena que todos esperábamos para cerrar la serie. Qué pena tan grande.

Crítica del final: "Doug fue siempre el protagonista"

10
THE GOOD FIGHT, SEGUNDA TEMPORADA (MOVISTAR+)

Ya desde su primera temporada, el spin off de The Good Wife se ha convertido en la serie más pegada a la actualidad y también la que mejor capta lo ilógico, desconcertante, inseguro y aleatorio en que se ha convertido el mundo en que vivimos, con Trump como referencia constante y brújula desnortada. Y todo desde el personalísimo y matizado prisma de sus protagonistas, que están aún más desconcertadas por una ola de asesinatos contra abogados cometidos por clientes cabreados. Súmale diálogos inteligentes, escándalos exquisitos y secundarios robaplanos (sí, va por ti, Marissa) y tienes la mejor serie de formato tradicional –abogados, cadena grande, 13 episodios por temporada…– del año.

9
TRUST (HBO)

Si entraste en éxtasis con The Young Pope de Sorrentino, seguramente disfrutes mucho con la agitación creativa que propone Danny Boyle en Trust. Desde el primer al último plano se gusta a sí misma como serie de autor, a veces más pendiente de juntar escenas icónicas y excesivas una tras o otra que de enganchar al espectador. Rechina un poco que la trama sea tan parecida a la de la reciente Todo el dinero del mundo –ambas narran el secuestro de un nieto del magnate Getty–, pero sale ganando en las comparaciones gracias a la mayor amplitud de miras y al talento de su reparto, desde el espléndido ocaso de Donald Sutherland hasta la credibilidad de Hillary Swank pasando por el toque naif y almodovariano de nuestra Verónica Echegui. Con el paso de los capítulos, ambientados en su mayoría en una Italia bellísima y corrupta, se ha demostrado que no estamos solo ante un ejercicio de estilo, sino que compone un deslumbrante retrato de la codicia humana y de los más oscuros lazos familiares. Una de las joyas del año.

8
BLACK MIRROR, CUARTA TEMPORADA (NETFLIX)

Para los puristas de las fechas, ya sabemos que se estrenó el 29 de diciembre de 2017, pero teníamos resaca vida social navideña y, como casi todo el mundo, la vimos en enero de 2018. Cuesta incluir una serie de capítulos inconexos en una lista como esta, pero la cuarta temporada de Black Mirror se merece este puesto temporal por varias razones. Por el virtuoso retrato que se marca del amor en tiempos de Tinder en Hang the DJ, con un giro final que merece una ovación. Por el perturbador y doloroso desenlace de Cállate y baila, una cacería humana de la que el espectador se ve obligado moralmente a ser cómplice… En los Emmy han destacado el capítulo USS Callister, esa acertadísima revisión colorista y carcelaria de Star Trek, como mejor tv movie del año, un premio de consolación que sabe a poco para el influyente universo cada vez más expandido de Black Mirror.

7
KILLING EVE (HBO)

La gran revelación de la temporada (por lo inesperado) y otro de los aciertos de HBO a la hora de comprar títulos ajenos, en este caso de BBC America. Killing Eve, creada por la muy interesante Phoebe Waller-Bridge –parece que es hija de Tarantino y Danny Boyle– es como un cruce entre Los misterios de Laura y Kill Bill, el más claro ejemplo de lo que significa feminizar un género, en este caso el policiaco. Probablemente es la mejor serie de personajes de toda la lista, ya que bucea en las mentes de la asesina y de su perseguidora de una manera tan profunda como entretenida. Tiene ritmo, tiene chispa, tiene encanto. Sandra Oh está espléndida como esa detective desastre con un instinto que le hace ser una fuera de serie y también bordear los límites de su propia moral y su propio deseo. En el otro lado, Jodie Cormer construye a la psicópata más genial de los últimos tiempos. Como suele ocurrir con las series que mezclan géneros, a veces tiene problemas de verosimilitud por ejemplo cuando se pasa con la banalización de la violencia, y también se toma demasiadas licencias a lo James Bond que contrastan con el costumbrismo del personaje de Oh. En cualquier caso, es una magnífica evolución del cliché Holmes-Moriarty con una tensión narrativa y sexual nunca vista.

6
PAQUITA SALAS, SEGUNDA TEMPORADA (NETFLIX)

Podría parecer que Paquita Salas no tiene el empaque suficiente para imponerse a las series tan sólidas que le preceden en este ranking. Eso era antes, cuando la serie nació en Flooxer casi como un chiste privado –que personalmente me hizo reír mucho– con interesantes hallazgos creativos. Pero es que en su segunda temporada ha crecido hasta convertirse en algo que no se parece a nada ni a nadie, una bomba de originalidad, de cachondeo y, sobre todo, un canto a la integridad personal y a los lazos humanos verdaderos. Y de paso, una crítica inmejorable de la imbecilización reinante en este mundo de las redes sociales, de la tontería convertida en norma, de la dictadura que reparte carnés de triunfadores y de 'loosers'. Paradójicamente se podría decir que Los Javis son adalides de todo eso, pero la realidad es que se han marcado un guión con sonoras dosis de humor inteligente –buenísimas las bofetadas al mundo del coaching, a los boicots en redes, al coworking…–, con punch emocional y con escenas memorables. Por ejemplo, el desenlace del capítulo ambientado en Tarazona (exquisito como un torrezno, identitario como un torrezno, irrenunciable como un torrezno), parece un cruce entre Almodóvar y Bertolucci. El reparto sigue en estado de gracia, con un Brays Efe mucho más contenido en favor de la credibilidad de su maravilloso personaje y también del lucimiento de sus compañeros. El flashback final (oro puro) demuestra que el 'universo Paquita' tiene una enorme capacidad de expansión, y que sus creadores tienen hambre y talento para comérselo entero.

5
ARDE MADRID (MOVISTAR+)

Qué orgullo que las dos series más originales y únicas de la lista sean españolas. Si Paquita no se parece a nadie, Arde Madrid marca la diferencia porque es una explosión de creatividad en todos los sentidos. Corría el peligro de perderse en la provocación y el desparrame, pero Paco León y Anna R. Costa amarran las tramas con una naturalidad y un encanto castizo inéditos. Calientan los personajes a fuego lento para convertir una entretenida trama de espionaje y enredos en una maravillosa reivindicación de la liberación íntima y personal, de vivir la vida a todo color aunque el entorno sea en blanco y negro. Esa elección estética podría haber llevado a un concepto solemne y pretencioso, pero nada más lejos: la serie brilla por su aparente ligereza y su gracia, y a ello contribuyen un guión y una dirección con constantes hallazgos y fogonazos icónicos y un elenco tan amplio como chispeante. Inma Cuesta marca el tono y el carácter como esa coja revenida que despierta a la vida, Debi Mazar es un imán gracias a la vulnerabilidad y carnalidad que imprime a Ava Gardner… Y lo de los secundarios ya es una fiesta total, con mención especial a la maravillosa ida de olla que se marca Miren Ibarguren y, sobre todo, al matrimonio Perón, con una comicidad ácida digna de un spin off. El maratón más gozoso y cachondo del año.

4
THE AMERICANS, TEMPORADA FINAL (FOX)

Me he hecho trampas a mí mismo: si el final de The Americans entraba en lista, debía ir directo al número uno, pero lo dejo a las puertas del podium también para reflejar cómo ha sido la repercusión de esta serie, un 'sí (para la crítica) pero no (para el gran público)' desde la primera temporada. ¿Por qué se ha producido ese desfase con una serie de tantísima calidad? En vez de responder a esa pregunta, voy a centrarme en el magnífico cierre con ecos de las grandes obra de la literatura rusa: el destino sacude a los protagonistas (espías rusos que viven en Estados Unidos desde décadas atrás, por si andabas perdido) de una forma sutilmente implacable, y la resignación ante los designios que son mucho más grandes que uno mismo, o incluso que el amor de unos padres por sus hijos, cae a plomo sobre los espectadores. Con perspectiva me surge un deseo: que algún día continúe la serie pero con un equipo artístico ruso.

3
HERIDAS ABIERTAS (HBO)

Todavía estamos asimilando el impactante final de este perturbador drama del creador de Big Little Lies, que también tiene oscuras conexiones con True Detective y con las mejores películas de terror de los últimos años, como Déjame salir y Hereditary. Amy Adams ya es favorita máxima al Emmy por el papel de Camille, una periodista alcohólica y con tendencia a autolesionarse que vuelve a su pueblo natal para investigar el asesinato de dos adolescentes. El montaje agresivo y la brutal banda sonora agitan los traumas de la protagonista en el caldo de esa América sureña y pegajosa que enturbia aún más la traumática relación de toda su familia. Unas raíces fangosas sobre las que baila con maestría esta actriz superdotada para transmitir tormentas interiores con una fachada aparentemente dura. En los primeros capítulos, la herida escuece por la parsimoniosa combinación del género policíaco con el drama familiar, y en el desenlace descubres que la cicatriz que te va a dejar esta gran serie palpita más por lo psiquiátrico. Qué ganas de más deja ese giro del último minuto y qué comprensible que la propia Adams haya descartado que retome el personaje en una segunda temporada. Porque si a nosotros nos ha dejado destrozados, imagínate a ella.

2
THE HANDMAID'S TALE, SEGUNDA TEMPORADA (HBO)

En 2017 se quedó muy cerca del triunfo en nuestra lista de mejores series del año pasado, y los nuevos capítulos son tan brutales que no hay duda de que merece el puesto de honor… Aunque finalmente, otra vez, se lo hayamos dado a otra. Si la primera temporada fue la del pánico, la desesperación y la angustia, la segunda arrancó como una explosión de rabia y de sed de justicia que no puede tener un paralelismo más sangrante y a la vez lleno de empoderamiento con la realidad. Cada escena en que June (qué maravilla cuando es más June que Offred, que angustia cuando le hacen recaer) reta con su mirada a la autoridad y pisa con más fuerza en su camino hacia no sabemos dónde, cuenta con un eco en el 8-M, en los gritos contra 'la manada'. Y no es solo coincidencia u oportunismo, ni tampoco una forma de pornografía de la violencia contra la mujer como algunos han querido vender para robarle foco, es dar forma con extrema calidad –la dirección artística está en éxtasis constante– a un cuento donde Caperucita le enseña los dientes al lobo: el antepenúltimo capítulo, Holly, el más salvaje y trascendental hasta la fecha, fue la sublimación de esa comunión entre mujeres que la serie, y la sociedad, pide a gritos. El penúltimo, Posparto, dejó una ligera depresión sobre el futuro de la serie… Pero el último, pese a algún desajuste en la credibilidad de la estructura narrativa –la unión de las esposas está muy forzada, y el giro final se anticipa rápido y mal–, vuelve a conectar con la idea de esa otra 'manada', la de las oprimidas, que se unen ya no solo para escapar, sino para luchar y acabar con los opresores, anteponiendo el colectivo a la individualidad. Esta segunda temporada es una advertencia a quienes ningunean la revolución feminista, es también una punta de lanza de esa guerra y es, además, la confirmación de que estamos ante una serie de enorme calidad con vida propia más allá del libro en que se basaba.

1
POSE (HBO)

Si sigues la línea de pensamiento que proponemos a continuación, entenderás por qué le damos el número uno a Pose. La enésima serie de Ryan Murphy es algo así como la raíz ficcionada de Rupaul's Drag Race, posiblemente el mejor reality que existe. La historia de la comunidad LGTBI y transformista de Nueva York en los 80 –perfectamente reflejada en el documental Strike a Pose, del que la serie bebe a morro aunque con una perspectiva menos dura y más luminosa– puede parecer demasiado de nicho, pero como pasa siempre, en los lugares más recónditos vibran las emociones más universales. Pese al envoltorio obviamente colorista y petardo, el creador de American Horror Story y de Versace no cae en el esteticismo artificial del que pecó Baz Lhurmann en The Get Down. Aquí recupera el tono empático de Glee y pone el foco en el conflicto del desarraigo, en la necesidad de pertenecer a un grupo; en definitiva, de pelear por la identidad, de encontrar una familia en la que las debilidades y diferencias se convierten en brillo. Lo hace con conciencia social –con el tema del VIH hace bien en inspirarse en Un corazón normal, aunque no alcanza al referente–, en el caldo de ambición hortera en que se fraguó la América de Trump –incluso se mete en su rascacielos– y a través de un puñado de personajes más adorables que radicales, sin demasiadas caras conocidas y con mucho talento. El capítulo piloto, rematado por un número de baile sensacional, fue un inmejorable pistoletazo de salida para la serie más emotiva del año, la que transmite unos valores más verdaderos y profundos, donde el sentido de comunidad, de familia, se antepone al individualismo caníbal. Es la serie que te hace llorar y te hace bailar. Por eso, aunque la trama abusa de recursos bastante facilones sobre todo en los últimos capítulos, creemos que se merece el homenaje de liderar un ranking de tantísima calidad.

Vía Esquire
4.20/5 – 576 FullChollos

No hay comentarios:

Con la tecnología de Blogger.